sábado, 26 de julio de 2008

Lavandería

He contado esta historia tantas veces últimamente, que creo que es mejor que la ponga en el blog de una vez. Todo sucedió un feliz lunes (recuerdo que era lunes porque ibamos a ir a cenar al 33), en el que yo, como de costumbre, me había quedado sin ropa limpia. Dado que no tengo lavadora en casa, metí toda mi ropa sucia en la mochila y me encaminé a la lavandería de bishofsweg.

Al llegar, hacía las 21:30, hice lo lógico, meter la ropa en la lavadora, enchufarlo y pirarme a hacer alguna chorrada, pues le cuesta 45 minutos. Quizá ser ahora el momento de comentar que la lavandería cierra a las 22:30, y que normalmente, después de lavar, pongo la secadora, la cual dura unos 10 minutos. Como veis, estaba apurando el tiempo. Sin embargo, no me preocupe, porque hacía poco había estado en la otra lavandería del barrio cerca del horario de cierre. En aquel caso, cuando fueron a cerrar, una mujercilla (muy extraña por cierto, pero esa es otra historia), prácticamente nos echó de la lavandería.

Yo esperaba que esta vez sucediera lo mismo, así que cuando la primera secadora acabó a las 22:25 (pero dejando algunas prendas algo humedas) pensé “bueno, pongo otra secadora, y si viene alguien a echarme, la paro, recojo todo y me piro”. Pero nadie vino a echarme, así que esperé a que acabara la secadora, metí todo en la mochila y me preparé para irme.
Supongo que a estas alturas ya os imaginareis que no escribo un post solo para contar como fui a lavar la ropa y volví a mi casa.

Efectivamente.

Cuando intenté salir de la lavandería, la puerta (de cierre electrónico) no abría. A su lado había un timbre en el que se leía “tür offnen” (abrir puerta), el cual pulsé insistentemente sin ningún resultado. Las lavanderías también disponen de un teléfono, por si surgen problemas de cualquier tipo, ya que el encargado no suele estar presente. Llamé varias veces, pero siempre me contestaba la voz robótica de un contestador de Vodafone. Tras un buen rato de ir del timbre al teléfono, del teléfono al timbre, etc, me di por vencido.

Barajé las posibilidades de llamar a la policía, o los bomberos, o de romper algún cristal para salir, pero lo más probable es que todas ellas hubieran conllevado gastos, discusiones, explicaciones y justificaciones, que no me merecían la pena. Además, pensé que hacía pocas semanas había dormido en una cueva (ver post Finde in Natura), y que la lavandería sería mas cómoda sin duda. Así que con toda mi calma doblé la ropa, que anteriormente había metido en barullo a la mochila, con mucho cuidado. Luego leí un poco de un libro que me había llevado por si me tocaba esperar a las secadoras, y finalmente extendía algo de ropa en una bancada que había y me eché a dormir.

A las 6 menos cinco me desperté con el despertador y recogí todo, pues la lavandería abre a las 6. Efectivamente, con puntualidad alemana entró un tipo a la lavandería a las 6. Abrió la puerta, pasó de largo, luego se paró, me miró, no dijo nada. Me volvió a mirar, no dijo nada. Me volvió a mirar y me preguntó finalmente “¿Qué haces dentro?”. Como no tenía ganas de discutir, simplemente le dije lo que me pasó con el timbre y el telefonillo, y me piré a casa a seguir durmiendo.

Esta vez no hay fotos de lo ocurrido. Por suerte.

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viernes, 18 de julio de 2008

BRN '08

BRN, Bunte Republik Neustadt, “la Buntes” que le dicen algunos… qué os voy a contar. 3 días de chiringuitos en cada comercio, de conciertos en cada esquina, de gente en la calle 24h, de amigos, amigos y mas amigos, en fin… de diversión continuada. Este año además conté con la inestimable visita de parte del Almendrún (preguntar para más información al respecto), que hicieron de estos días una experiencia más divertida si cabe.


A pesar de que la BRN (llamémosle así de aquí en adelante) comienza oficialmente el viernes a mediodía, Teresa, Isma e Isa llegaron el jueves, por lo que el jueves empezamos ya calentando motores. El fin de semana se sucedió de manera vertiginosa, haciendo el mínimo número de altos en casa, justo para recargar las pilas por las noches, o las botellas por el día.


No creo que tuviera sentido, ni creo que pudiera aunque quisiera, a pesar de tener las fotos, tratar de ordenar todo el fin de semana actividad a actividad. A grosso modo, el viernes nos dedicamos ir de chiringuito en chiringuito pasando por los conciertos itinerantes a lo largo del día, y a bailar allí donde nos dejaran por la noche, ya fuera en el Kunsthof Passage, en la calle, o en casa de Iñaki. El sábado lo empezamos yendo al floh-markt a por una bici para Álvaro, que vino esa misma tarde para unirse a la fiesta, pero por lo demás siguió un esquema muy parecido al del viernes. Sin embargo se notaba aún más ambiente y más gente por las calles y más actividades y más fiesta. De hecho, cuando parecía que ya todo estaba cerrado a eso de las cuatro de la noche, llegó a nuestros oídos la existencia de una fiesta de los antiguos dueños del Sputnik, en un bar llamado Laika (como no podía ser de otro modo). Dicha fiesta fue de las mejores que he estado últimamente, y la sensación de estar bailando ska en la calle mientras notas que amanece sobre tu cabeza es digna de experimentar. Aun con ganas de marcha, después nos fuimos a una carpa de tecno en los confines de la Neustadt, pero entre la mierda de música que ponían (y no es que no me gusté el tecno, que también, sino que ese era muy malo, o para desfasados), y el cansancio acumulado, no duramos mucho. Del domingo solo recuerdo conciertos en los que bailamos como descosidos aunque fuéramos los únicos, y la apacible hogera alrededor de la cual contamos mil y un chistes. A remarcar el de “talibán en bicicleta se ofrece para pequeños derribos”, por los efectos generó en David, incluso media hora después de ser contado.


A pesar de que la BRN acaba oficialmente el lunes a mediodía, la última de mis visitas en venir también fue la última en irse, el martes por la mañana, así que el lunes aún seguimos con el espíritu festivo. Lamentablemente, el espíritu no siempre es acompañado por el cuerpo, y además en la calle ya estaban recogiendo todo, con lo que no nos quedó más remedio que tomarnos el día de descanso, dormir hasta tarde, siesta, peli, etc…

El año que viene, más.

Mas fotos en: http://picasaweb.google.es/tanthalas1984/BunteRepublikNeustadt08

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viernes, 4 de julio de 2008

Fusion

Furgoneta. Tecno. Lluvia. Lore. Carpas. Frío. Hippies. Fuego. Banderas. Bosque. Viento. Pedro. Ska. Risas. Guitarra. Cerveza. Basura. Amanecer. Mitfahr. Capucha. Suciedad. Sol. Matti. Malabares. Chill-out. Mapa. Luces. Agua. Baile. Janna. Toy Toy. Punks. Programa. Calimocho. Corcho. Camping-gas. Sueño. Pfand. Mochila. Armónica. Teatro. Esterilla. Cohete. Personajes. Isa. Anochecer. Ritmo. María. Conglomeración. Calor. Láser. Fotos. Quique. Sangría. Hangares. Vegan. Velas. Bolas de espejos. Barro. Cabaret. Duchas. Bionade. Pogo. Arco-Iris. Diseño. Phine. Goa. Rock. Tobias. Saco. Trance. Pitu. Lenin-Allee. Burbujas. Gorros. Ernada. FUSION. ФУЗИОН.

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martes, 1 de julio de 2008

Arquitecto por un día

Acabé la entrada anterior deseando que los fines de semana a partir de ese fueran al menos tan interesantes como el primero de Junio había sido. Y no me puedo quejar, pues lo han sido y con creces.

Empezaré por el fin de semana inmediatamente posterior, fechado en los días 6, 7 y 8 del presente mes. Y sí, incluyo el viernes, pues dado que ya se se ha acabado mi contrato de becario con el Fraunhofer Institut, y la oportunidad era de las de no dejarlas correr, empecé el susodicho fin de semana el viernes por la mañana. De hecho, era casi aun de noche (o lo hubiera sido si no amaneciera tan rematadamente pronto) cuando me levanté para coger un tren que me llevaría a Weimar. La idea era ir allí con Teresa, Iñaki y Nuria, arquitectos ellos, pues un famoso estudio de arquitectos de Madrid (Ecosistema Urbano) realizaba allí un “workshop”. Puesto que yo aún no había estado en Weimar, y que además siento cierta predilección por la arquitectura, decidí apuntarme al viaje, y si no me gustaba, pasar del taller y dedicarme a dar vueltas por la cuidad.



La cuestión es que el madrugón no sirvo para nada, pues hasta las 9 no podíamos coger ningún tren, así que desayunamos largo y tendido, y tras 3 o 4 trasbordos llegamos a Weimar a la hora de comer. Esa misma tarde pasamos a formar parte del taller, aunque tuvimos ciertos problemillas iniciales para integrarnos en los grupos, pues ya estaban establecidos cuando nosotros llegamos.


Afortunadamente, el taller no era de arquitectura pura y dura, sino que consistía en recuperar espacios en desuso de la cuidad. Para haceros una idea, uno de los grupos limpió y modificó un patio de juegos, que hasta entonces solo utilizaban algunos adolescentes para ir a beber por las tardes, para que pudieran volver a usarlo los niños, y los adolescentes pudieran seguir bebiendo allí sin molestarse mutuamente. Otro grupo montó un lugar de reunión para los vecinos en una zona de aparcamiento abandonada, de tal manera que pudieran juntarse a ver el fútbol, hacer barbacoas, etc. Nuestro grupo optó por recuperar una plaza situada en un lugar de bastante concurrencia, pero que nadie utilizaba, pues los bancos que tenía eran tan “modernos”, que eran tomados por una escultura. Y claro, con lo que son los alemanes no van a utilizar esculturas para sentarse (por feas que éstas sean). Así que nos dedicamos a retocar la plaza para que quedara claro que uno podía sentarse, y colgamos paneles en los cuales cada uno podía escribir lo que opinaba que se debía hacer con esa plaza, o lo que se le ocurriera. Lo cierto es que fue todo bastante diferente a la idea original que teníamos, pero salió muy bien.

En el proceso, de hecho, construimos unos marcos que pintamos de rojo (y que por cierto luego no utilizamos) con los que nos fuimos a dar un paseo por Weimar, haciéndonos fotos con ellos y con los transeúntes que se animaban.

Más fotos en: http://picasaweb.google.es/tanthalas1984/ArquitectoPorUnFinde

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